¿ Y cuando mejor que en invierno para hablar de heladerías?
Recuerdo mi estupefacción y envidia al hacer turismo por Italia y descubrír, asombrado, que las heladerías también pueden abrir en invierno. Por aquellos tiempos en Barcelona nos teníamos que conformar con la Pagliotta de Jaume I.
Hoy en Barcelona ya abren hasta en los meses de invierno y ¡todo gracias a los turistas!
Vaya pues una lista de las heladerías que me gustan y visito con más o menos asiduidad si bien voy a entrar en tres consideraciones preliminares: precio, grasas y temperaturas.
Los precios de algunas, bastantes, heladerías son de escándalo. En el centro de Barcelona casi hay que pagar con Visa, y encima escatiman en la cantidad. ¿Hay algo más triste y deprimente que esas tarrinas rasadas como medidas de grano?. Pues eso, encima de caras, rácanos. ¡Que bonito es tener que vigilar tu helado porque te han servido una pirámide y has de ir con ojo para ni mancharte ni perder una gota!. Y para colmo de racanería el truco de la tarrina cuyo culo está a un tercio de la altura de la base del cono.
La cuestión de las grasas es más delicada. Vaya por delante: para quienes hemos pasado muchos años comiendo tarrinas de Frigo y Camy en los menús, la situación actual es cercana al Paraiso, hay mucha oferta y en general buena pero en demasiadas ocasiones las grasas utilizadas para los helados no son de procedencia bovina y eso se nota de dos formas, en el momento de tomar el helado a veces da la impresión de quedarse pegado en las paredes de la faringe y posteriormente provoca sed. Esto es siempre producto de la utilización de grasas de baja calidad.Y existe un segundo problema que aún siendo buenas están presentes en exceso característica muy frecuente en las heladerías de inspiración italiana.
Y por último está la temperatura. El helado ha de tener textura cremosa y poderse manejar con facilidad mediante la paleta. Si no es así es que está demasiado frío y os acabará quemando la boca amén de restarle sabor así que mejor hacerse el loco y cambiar de gusto, o de tienda.
Entrando ya en materia, empezaré por las franquicias:
Häagen Dazs: La primera que, desde su local en Rambla Catalunya-Mallorca nos abrió las puertas del cielo en la tierra. Formidables todos sus sabores, aunque pecan de exceso de frío.
Farggi: Excelentes productos a remolque de la Häagen, pero de precio desmesurado y además ha huido de las calles para crecer en los centros comerciales. Tienen el mismo problema de Häagen, demasido frío.
Carte d'Or: Tiene para mi el inconveniente de ser el primer lugar donde vi el helado de pitufo, el de color azul, lo que siempre me ha predispuesto en su contra si bien no por ello dejo de reconocer su buena calidad.
Dino's: Excelentes. Grasas correctas y temperatura idónea. No racanean en la cantidad (aunque esto a veces varía según la franquicia).
La Jijonenca: Presente en toda España no llega a la a la altura de las anteriores pero siempre está ahí, para facilitarnos la dosis en caso de apuro, en los barrios donde no llegan las otras franquicias.
Artesanales:
Chocolat: mi favorita. Está en c/ Comerç de Sant Andreu. Tiene solo 4 ó 5 gustos, pero difícilmente superables. El de chocolate es el mejor que pruebo en Barcelona, por sabor y textura. Tienen siempre un cítrico y straciatella. Vaya una digresión : este es el helado más peligroso que existe. Hace años que dejé de pedirlo porque al ser nata pura con chocolate es el que mejor delata los abusos que se cometen en la selección de grasas y siempre salía escaldado al elegirlo. Aquí he podido volver a degustarlo.
Giovanni: Está en la Plaza Cucurulla. Ofende el olor de los gofres que también despachan y asusta la cola de guiris que se amontonan en la calle, pero la espera vale la pena, por calidad y cantidad.
Amorino: Si bien es una franquicia debo reconocer que de no existir internet jamás lo habría adivinado. Excelentes la textura y la temperatura, pero muy caros, y más desde que dejaron el local de Gran de Gracia para ir a Canaletas. Es un claro exponente del problema de las heladerías italianas: tiene unas grasas de primera calidad pero utilizada en exceso.
Bellamia: Están en Espasería 14. Lo dicho para Amorino. Y tiene la ventaja de no tener que pelearte con guiris para pedir tu helado. Más variedad de gustos.
Cremería Toscana: Está en Muntaner-Corcega y frente a la fachada de Santa María del Mar, a la izquierda.
últimamente han bajado la cantidad de grasa por lo que sus preparados son menos saciantes.
Gelateria Pagliotta: Jaime I, 15, en el corazón de Barcelona. Siempre ha estado ahí. En temporada hacen un sorbete de pera de San Juan extraordinario. Han subido precios y encima contratan camareros mudos con los que te has de entender por signos. Sospecho que alguno de ellos no utiliza el agua con la frecuencia necesaria.
La Valenciana: Aribau 16. También tiene horchata
Horchatería San Miguel: Como otras horchaterías también venden turrones, pero ahora alarga mucho más la temperada de los helados. A buen precio y de calidad, como en norma habitual en este tipo de establecimiento.
Planelles Donat: En el Portal del Angel y en Portaferrisa. Ya han dejado los helados para entrar en los turrones. El mejor precio del centro de Barcelona. Calidad extraordinaria, y os daré un dato. Para el granizado de café compran el café en La Portorriqueña, el tostadero, como tambien hace la Sirvent de Parlamento.
Gelatería Martorella: En la plaça Vicenç Martorell, junto a la plaza Buen Suceso. El dueño es italiano y como tal tiene las virtudes y defectos propios de los heladeros transalpinos.
Brina: en Corcega 245 (entre Aribau y Muntaner). Heladería de barrio con terraza de autoservicio. Buen precio. También tienen el helado de pitufo ( el azul que está hecho, me dijeron, de chuches).
Heladería Fratello: Joan de Borbó, 15. Excelente. El único pero son los empleados: italianos bordes que casi te perdonan la vida cuando te sirven, y ni se ocurra preguntar algo, simplemente te ignoran.
Bodevici: Asturies, 2 y Torrijos 21. Caritos. Van de kilómetro cero y cultivo biológico, pero todo y así están bien.
De la Crem: Consell de Cent-Enric Granados. No lleva más de un año. No son baratos pero lo valen. Y son de los que te sirven buena cantidad de textura excelente.
Gelatería Italiana: Plaça de la Revolució, Gracia.¿Quien no recuerda su helado de chocolate negro?. He dudado en ponerla porque ya no es lo que fue. Ha cambiado de propiedad y se nota pero todavía llena generosamente las tarrinas.
Heladería Sagrada Familia: Provença-Sicilia. Los cucuruchos y tarrinas son de la Jijonenca. Ellos elaboran barras que sirven en cortes entre galleta a muy buen precio.
Cacao Sampaka: en Consell de Cent entre Rambla Catalunya y Balmes. Logicamente helados de chocolate. Tienen uno de chocolate con naranja y Cointreau y el de pasas al ron que te hacen olvidar el desmesurado precio que te cobran
Y el Tio Che en Pueblo Nuevo, y la Sirvent de Parlamento y Balmes-Corcega, y las de la c/Major de San Cugat., y La Campana en c/ Princesa ..........................................................

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